Exposiciones en el MuVIM; Valencia
septiembre 6, 2010 por Dahl
Jardines de Arena. Del 22 Julio al 12 Octubre
Entre 1859 y 1905, un grupo de fotógrafos profesionales de gran talento se asentaron en ciudades como Estambul, Smyrna, Luxor, El Cairo, Túnez, Beirut, Damasco y La Meca, iniciando con ello la documentación fotográfica de Oriente Próximo. La construcción visual de esta región se hizo a caballo entre el pasado arqueológico, el imaginario orientalista y el futuro industrial del siglo xx. Fue asimismo fruto del esfuerzo común de diversos grupos étnicos y su mezcla de creencias religiosas: los más de doscientos ochenta fotógrafos comerciales activos en la zona en la segunda mitad del siglo XIX, de origen armenio, egipcio, inglés, turco, francés, griego, alemán, italiano, persa o árabe, reflejaron con un nuevo medio y desde distintas perspectivas la eterna fascinación ejercida por Oriente Próximo, sus culturas y sus gentes.
Es de extrañar que en los últimos treinta y cinco años, en los que ha habido un verdadero redescubrimiento de la fotografía del siglo XIX, no se haya realizado ninguna exposición ni ninguna publicación sobre la fotografía comercial en Oriente Próximo. Por ello, el proyecto Jardines de arena, dirigido por Canopia en colaboración con la editorial Turner, y comisariado por el historiador de la fotografía y conservador de museo Clark Worswick pretende llenar ese vacío, con una selección de obras de gran calidad realizadas por fotógrafos comerciales activos en Oriente Próximo en el siglo XIX. Estos pioneros consiguieron, a través del recién nacido medio fotográfico, atrapar la esencia de una tierra mitificada por la sociedad occidental. El libro Jardines de arena cuenta con la colaboración del historiador de la fotografía y Oriente Próximo Issam Nassar y la experta en orientalismo Patricia Almárcegui. Las imágenes proceden de los fondos de la Colección Clark & Joan Worswick.
El espíritu futurista en la publicidad italiana.
Selección del Massimo&Sonia Cirulli Archive. New York ( 27 de mayo al 12 de octubre).
La exposición, organizada por el MuVIM y Caja Mediterráneo, se centra en el futurismo y su influencia en la publicidad italiana de la época. Uno de los movimientos de vanguardia más interesantes, que se desarrollaron entre la primera y la segunda década del siglo XX en Italia. Se muestran más de 80 obras, de entre las cuales destacan carteles de gran formato, esculturas, libros, manifiestos, publicaciones y demás obra gráfica, collages y dibujos de los autores más representativos de este movimiento (Alberto Bianchi, Aldo Mazza, Alfredo Cavadini, Antonio Maraini, Carlo Bompiani, Carlo Carrà, Federico Seneca, Filippo Tommaso Marinetti, Fortunato Depero, Giacomo Balla, entre otros).
El futurismo fue lanzado y promovido por Filippo Tommaso Marinetti quien, apremiado por la rápida transformación social que se estaba produciendo, propugnó una amplia revolución cultural que ilustra en el Manifiesto del futurismo publicado en febrero de 1909. Un año después del primer Manifiesto, aparecen los dos manifiestos de la pintura firmados por Umberto Boccioni, Carlo Dalmazzo Carrà, Luigi Russolo, Giacomo Balla y Gino Severini. Y tras la pintura, la atención de Marinetti y de quien lo acompaña se concentra en la música (1911), en la escultura y la literatura (1912), en la fotografía (1913), en el teatro (1913 y 1915), en la arquitectura (1914). Y no faltan proclamas que van más allá del arte y de las artes, deteniéndose en aspectos de la vida social, como la condición femenina (1912), el lujo, la política (1913) y la ciencia (1916).
Todas las diversas experiencias adquieren un carácter unitario cuando, en 1915, Giacomo Balla y Fortunato Depero publican el manifiesto Reconstrucción futurista del universo, en que se evidencia como el espíritu futurista está destinado a permear todos los aspectos de la sociedad. Y aquí es donde se inserta la muestra El espíritu futurista en la publicidad italiana. Selección del Massimo & Sonia Cirulli Archive, New York, que da cuenta de las novedades que la poética futurista introdujo en el cartelismo publicitario, llevando a la calle invenciones, mensajes, imágenes ciertamente más avanzadas de lo que la gente común estaba habituada a ver. Y el dinamismo típico de la investigación futurista, que asume el mito de la velocidad y el progreso de la tecnología como momentos fuertes de una sociedad que mira al futuro, se convierte en momento de estímulo, de provocación y de arrojo.
Una visión amplia, pues, que narra el devenir de la sociedad a través de una mirada que, aún con intenciones comerciales, ha sido posible gracias a la lucidez de artistas que supieron leer sus tiempos con un vigor narrativo y evocador que con toda seguridad producirá un fuerte impacto.
Nevando Tinta. Fernando Medina (hasta el 12 de octubre).
Nunca pensé en ser diseñador. De pequeño soñaba con ser marino. Y lo fui, pero sin tocar ningún puerto lejano. En mis 30 años de profesión como diseñador he realizado todo tipo de proyectos, procurando mantener un espíritu abierto y una fuerte curiosidad por conocer la manera de trabajar el diseño en otras culturas. Muy pronto descubrí que el concepto era la fuerza motriz del diseño y trabajé siempre bajo el principio: las ideas primero.
Cuando cerré mi estudio de diseño en Madrid en 1985 para ir a residir a Montreal, sentí que tenía que investigar en una línea más personal, fuera de los condicionamientos de los encargos de los clientes. Como inicio de esta nueva etapa, diseñé para The Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York una colección de objetos, entre ellos “The MoMA Clock Kit”. Siguió después un trabajo más amplio y variado sobre los relojes, que se materializó en una colección de 50 relojes, realizados en cartulina y con mecanismos de cuarzo, que titulé “PaperTime”. Otro proyecto personal experimental ha sido “KromaTriom”, un estudio sobre la influencia del color en el ser humano, que incluye aparatos y objetos.
Años más tarde, en 1996, ya en Francia, decidí volver a los fundamentos del diseño para comunicar ideas y pensamientos a través de conceptos gráficos. Adopté entonces un compromiso con la sociedad como diseñador, prestando atención a temas que considero necesario poner en evidencia: las minas antipersonas, la paz, la guerra, la ecología, etc.
En 1997, para realizar el proyecto “Nevando tinta”, encontré un soporte conveniente, un papel irrompible, blanco, poroso, sobre el que utilizo la ancestral y modesta tinta. Como acabado, arrugo manualmente el papel. “Nevando Tinta” es así una exposición de acrobacias visuales, cavilaciones con pincel y tinta, carentes de ayuda electrónica y medios tecnológicos. Se expuso por primera vez en 1999, en la Galería de Pentagram Design de Londres y, posteriormente, en Cádiz (2001), Jerez (2002) y Sevilla (2002).
No podría definir si lo que estoy haciendo es arte o diseño. Quizás es la fusión de los dos.
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