Fran Berbel visita ‘Les rencontres Arles Photographie’
agosto 14, 2009 por Dahl
El festival de fotografía que se celebrada cada verano en la ciudad de Arles es, probablemente, uno de los eventos más importantes de Europa a nivel fotográfico. Un amigo de nuestra revista DigitalFoto se ha pasado por allí y nos ha enviado esta excelente crónica que sale publicada en el último número de Digitalfoto
Crónica del viaje a los Reencuentros Arles 2009
Así lo justifican sus 40 ediciones y sus 66 exposiciones que desde el 7 de julio al 13 de septiembre del 2009 mantienen a Arles en el punto de mira de miles de devotos fotógrafos de todas las edades y de todos los rincones del mundo.
A parte de las 66 exposiciones, el festival también cuenta con conferencias, presentación de libros y firmas, coloquios, entrega de premios, proyecciones nocturnas, festival de músicas del mundo, venta de fotografías y de libros antiguos en el espacio Van Gogh y un largo etcétera de actividades paralelas que convierten a Arles en un pequeño paraíso de la fotografía en un entorno inmejorable como es la Provenza francesa. En definitiva, un buen número de motivos para convertir a los reencuentros en un evento multitudinario de 40 años de exposiciones y de cultura de la imagen.
En nuestro quinto año de visita manteniendo la misma ilusión del primer año, Luís, amigo y fotógrafo a ratos libres, Zaki mi mujer y traductora, y yo mismo, Fran, fotógrafo anónimo a ratos y uno de tantos que se preocupa por ver y leer sobre fotografía todo lo que puede, nos hemos desplazo a Arles por unos días para contar a nuestro amigos de Digitalfoto todo lo que ofrece este magnífico festival.
En nuestro primer día nos acercamos a la Rue du Docteur Fanton a recoger los pases de prensa, y de camino nos tropezamos con la primera sorpresa: Joan Foncuberta, sentado en el exterior del edificio y sumergido en una vídeo conferencia con su ordenador como herramienta de por medio, el cual hizo como si no se percatara de que un individuo le fotografiase con insistencia Japonesa.
Las exposiciones mantienen las características de otros años: poco reportaje de guerra y mucha fotografía de autor con obra personal de muchos artistas noveles y muchos otros ya consagrados. El mayor número de exposiciones sigue estando concentrado en la zona de los parques de los Ateliers, grandes naves ocupadas por fotografías de toda índole que, por unas cuantas semanas, transforman esta zona en pura vida humana y fotográfica.
Es aquí donde encontramos la obra de artistas de la talla de David Armstrong , Marina Berio, Jean-Christian Bourcart, Antonie D’Agata, Lisa Ross, Joan Fontcuberta, Attila Durak, Giorgia Fioro, Laurence Leblanc , Lionel Roux , y otros muchos artistas de la oscura cámara, llamándome la atención de forma especial las fotografías de Giorgia Fioro ya que me recordaron al estilo de Cristina García Rodero. También me sorprendió el trabajo de Leigh Ledare, de una brutal intimidad entre el artista y su madre, a la que fotografía durante años en sus relaciones amorosas con amantes o en momentos de masturbación. Un trabajo de años, de intimidad y de pudor inexistente, un trabajo tan interesante como arriesgado.
A modo de crítica personal, también me gustaría comentar lo mucho que me impresionó, aunque en este caso de forma negativa, la exposición de uno de los fotógrafos consagrados del que no daré nombre por aquello de que yo no quiero criticar de forma abierta a la persona, pero sí a estas fotografías en concreto que, a mi modo de ver y dentro de mi ignorancia me parecieron de poca calidad. Se trata de unas grandes ampliaciones de tamaño sábana de cama individual colgadas de un cable con pinzas y que tienen una apariencia de una pizarra llena de tizas blanquecinas emborronadas en forma de nubes. ¿Tal vez una simple broma del artista ? ¿Tal vez arte en estado efervescente? Que cada cual saque sus propias conclusiones, pero yo me quedé desmontado cuando las vi. Y es que eso es lo que tiene ir de exposiciones, ni todo te va a gustar ni todo te va a parecer malo, pero lo que sí está claro es que la imaginación de otros es la estimulación de uno mismo y que esto, junto con la meditación de lo allí visualizado tiene que ser utilizado para que cada uno aprenda a mirar y a crecer como artista. El fotógrafo actual lee mucho sobre tecnicismos y sobre programas de retoque y se olvida del misticismo del pensamiento artístico para crear imágenes oníricas o no, pero que sean creatividad pura y dura, sincera, intimista, sin artificios innecesarios y con estilo propio (no necesariamente por ese orden).
Ver fotografía es alimento para el intelecto, disparar es la finalidad imprescindible de todo fotógrafo. La visualización de fotografías nos lleva de la decepción a la máxima de las admiraciones y así cada año con todas las exposiciones. Este contraste inevitable siempre resulta interesante e intenso.
Volviendo a las exposiciones del casco urbano es curioso ver cómo a veces resulta tan espectacular el espacio expositivo que este resta fuerza a las imágenes, quedando por momentos en un segundo plano. Algunos edificios tienen interiores de un encanto fuera de lo normal, tanto que al final tienes que hacer un esfuerzo de concentración para no caer en la tentación de mirar más los techos, los suelos, las lámparas, los mármoles, las bóvedas o los arcos antes que las propias fotografías. Eso es lo que sucede cuando uno asiste a un festival ubicado en una ciudad milenaria. Al final es el conjunto de un todo, Arles es vieja pero hermosa, aquí se estableció la colonia de veteranos de la legión Romana. Aquí nació y murió la mujer que alcanzo los 122 años de edad, Jeanne Calment, récord de edad en un ser humano, la cual llegó a conocer a Van Gogh en la tienda de su padre, frecuentada de vez en cuando por el artista. Y aquí pinto y vivió el artista de pelo rojo durante una época en la que Arles irradiaba la misma magia que ahora. Por último solo mencionar que aquí se encuentran monumentos que han sido declarados Patrimonio de la Humanidad como Las Arenas , el Teatro Antiguo, los Criptopórticos, las Termas de Constantino, las murallas de Castro Romano y el Museo Arleten entre otros.
Un servidor aconseja la visita Arlesiana una vez superada la primera semana de festival, ya que encontraremos mejores precios de hotel y más habitaciones libres. Por otro lado, hay que decir que la primera semana es más intensa a nivel de actividades, pero viajar fuera de la semana de abertura tiene ventajas, precios más asequibles y más tranquilidad. Otra buena opción es viajar en septiembre, supuestamente con menos calor. Si deciden viajar este año esperamos que lo disfruten tanto como lo hemos hecho nosotros.
Autor: Fran Berbel

[...] El festival de fotografía que se celebrada cada verano en la ciudad de Arles es, probablemente, uno de los eventos más importantes de Europa a nivel fotográfico. Un amigo de nuestra revista DigitalFoto, Fran Berbel se ha pasado por allí y nos ha enviado esta excelente crónica que sale publicada en el último número de Digitalfoto y que también puedes encontrar casi en su totalidad aquí. [...]