Jaime Martín

abril 15, 2009 por  

Dedicado profesionalmente al cómic y a la ilustración desde 1985, Jaime Martín se ha convertido en uno de los creadores de historietas más reconocidos de nuestro país. Lo entrevistamos para conocer más detalles sobre su proceso de trabajo y sobre su último gran éxito: “Lo que el viento trae”

¿Podrías describir brevemente tu carrera creativa desde que comenzaste a dibujar?
Antes de cumplir los 14 años quería ser pintor realista (ahora, curiosamente, la pintura realista es la que menos me interesa). A los 14 descubrí el cómic para adultos (Totem, Creepy, 1984 y El Víbora) y fue como si se me abriese un mundo nuevo ante mí. Tuve muy claro que aquello era a lo que me quería dedicar. Cuando acabé el bachillerato me matriculé en la facultad de bellas artes pero nunca acabé los estudios pues enseguida empecé a trabajar en revistas profesionales, y ya nunca dejé de hacerlo.
Participé en revistas semanales de humor infantil, en revistas de humor para adultos, luego en la revista El Víbora hasta su cierre hace pocos años y en la actualidad intento abrirme camino en el mercado franco-belga, que es algo realmente duro y agotador.

¿Cuál crees que ha sido la clave del éxito de “Ce que le vent apporte”?
Creo que la historia consigue introducir al lector en la narración, apartándole por un buen rato de la realidad en la que vive. Puede interesar más o menos el género, el desenlace o el dibujo, pero creo que narrativamente es eficaz. El sentirte trasladado a otro mundo, al leer un libro o ver una película, es algo en lo que estoy especialmente interesado últimamente. No hablo de evasión mediante fuegos artificiales, alienígenas y elementos de ficción pura y dura, me refiero a algo más sutil, a una inmersión lenta, una transición inapreciable que te consiga transportar sin grandes sobresaltos.

¿Qué diferencias existen entre trabajar para una editorial extranjera como Dupuis o para una española como Norma, la que también ha publicado la historia en castellano, “Lo que el viento trae”?
A Norma los tengo unas cuantas paradas de metro de distancia y, al ser una editorial española, la comunicación es más fluida. Además ya había trabajado con ellos a mediados de los 80.
Dupuis es una de las principales editoriales europeas y, en un principio, me intimidó un poco. Luego descubres, como no podía ser de otra forma, que detrás de todo eso siempre hay personas y, en el caso de Dupuis, me he encontrado con un equipo joven y especialmente dispuesto a sacar el máximo partido a las herramientas de que disponen para que el libro se convierta en un acontecimiento. Las diferencias económicas también son grandes, obviamente, porque los mercados en ambos países son también muy distintos.

De todos los eventos y exposiciones que has asistido para la promoción de este último trabajo, ¿recuerdas alguno con especial cariño?
El Festival Internacional de Angoulême fue especial pues pude conocer en persona a buena parte de ese equipo que comentaba antes. Además fue la primera vez que firmaba libros para el público francés y me encantó conocer qué tipo de lectores tenía.

Para darte a conocer en editoriales extranjeras ¿qué es lo más importante: un buen portafolio, contactos, o insistencia y paciencia?
Lo primero es ser exigente y autocrítico con tu trabajo para poder decidir cuándo es el momento de abordar el mercado. A partir de este momento son indispensables grandes dosis de paciencia e insistencia (en este orden). Los contactos sólo sirven, desde mi punto de vista, para saber a qué puerta llamar. Creo que no garantizan nada. Es mejor confiar en tu trabajo y paciencia.

Normalmente el inglés es el idioma internacional de trabajo, ¿con los franceses también se trabaja en inglés o es necesario hablar francés?
Yo me dirigí directamente en francés porque es lo que aprendí en la escuela y porque Dupuis es una editorial francófona (belga). Como pretendo que la relación con este mercado perdure, el año pasado retomé los estudios de francés para que la comunicación sea cada vez más fluida.

¿Qué aporta a tu trabajo la utilización del ordenador y los programas digitales para el acabado final y coloreado?
Actualmente, mediante la combinación de herramientas de software y hardware, realizo más de la mitad del trabajo en formato digital.
Empecé a colorear con un Macintosh LC II en 1992 o 1993, cuando sólo podía pintar viñetas sueltas porque una página entera era casi imposible moverla en aquella máquina que corría a 16 mhz y tenía 4 mb de Ram. En aquella época usaba Photoshop 2.0 y no podía imaginar que acabaría incluso entintando digitalmente. Dibujaba a lápiz, entintaba a pincel con tinta china, escaneaba los originales a trocitos y coloreaba con el ratón. Luego volvía a juntar las viñetas hasta reconstruir la página entera (DinA4 a 300 ppp) y la metía (en JPG) en un disquette de 1,4 Mb. Un disquette para cada página. Todo era lento y tedioso.
Efectivamente, el proceso ha cambiado enormemente. Ahora parto de unos simples bocetos a lápiz sobre papel folio (aquí acaban las herramientas tradicionales) que luego escaneo, importo a Photoshop o Painter, entinto y pinto con una simple tableta Wacom. Después le incorporo los textos en Indesign usando una tipografía que cree en su día con Fontographer, imitando mi escritura manual. Mando todo por internet al servidor de Dupuis y de ahí al departamento de diseño y a la imprenta.

Cómo profesor de la Escuela Joso ¿en que parte del proceso creativo los alumnos utilizan más el ordenador?
En el coloreado de las ilustraciones. Es la parte del proceso creativo en la que el software da más de sí y el usuario lo percibe de forma inmediata. La vistosidad y facilidad para los retoques engancha en muy poco tiempo. El trabajo duro viene después, tratando de evitar ese aspecto “made in Photoshop”.

Gracias a Flash y a otros programas parecidos las líneas entre dibujo estático y animación se están diluyendo. ¿Crees que acabarán uniéndose o seguirán siendo dos mundos diferentes?
Espero que sigan siendo dos mundos diferentes. Cada uno tiene sus códigos y, personalmente, me encanta poder recrearme contemplando una ilustración o llevar la lectura al ritmo que yo quiera.

Este número de Arte y Diseño por ordenador se lo dedicamos a todos aquellos que les guste el cómic y quieran iniciarse en él, ¿les darías algún consejo?¿algún truco técnico? o ¿les recomendarías el uso de algún software o hardware?
Es primordial la autocrítica sincera, la capacidad de poder autocorregirse, la paciencia y la perseverancia. Creo que eso es lo más importante. No hay trucos para aprender a dibujar, sólo dibujar todo el tiempo posible y que te guste lo suficiente como para no aburrirte. Es una profesión que lleva implícita la soledad y muchas horas de trabajo. Hay que estar preparado para ello, pero también tu pareja, pues no siempre es fácil vivir con alguien que está recluido en su estudio haciendo garabatos.
Respecto al hardware diría que cualquier máquina de gama doméstica sirve para trabajar una ilustración, por más que los fabricantes y comerciales se empeñen en vendernos estaciones de trabajo. Mi último álbum lo hice en un minúsculo MacMini con procesador G4 y 500 Mb de Ram. No hace falta tirar tan bajo, desde luego, pero tener al lado una torre llena de ventiladores zumbándote al lado de la oreja tampoco es la mejor opción.
Para pintar uso Painter porque en su día compré una licencia a buen precio y la respuesta con las tabletas Wacom es impecable. De todas formas creo que es un programa que necesita urgentemente una revisión en cuanto a estabilidad y gestión de recursos del sistema, al menos en Mac. Photoshop es un buen software para colorear, jamás da problemas y aprovecha muy bien los recursos del Mac, pero es muy caro. Gimp es software libre, lo que lo hace asequible a todos, pero no me pareció muy fluido. Otra opción es usar técnicas mixtas: pintar a mano, escanear y aplicar efectos digitales, retocar iluminaciones, etc.

Cuando guionista y dibujante son diferentes personas ¿Cómo debe de ser la relación de trabajo?
Sincera, como debería ser cualquier relación humana. Ambos tienen que sentirse cómodos, o mejor aún, identificados en cierta forma con el proyecto en cuestión. Eso siempre se nota y, si se cumple, una buena parte del trabajo ya está hecha y todo irá rodado. Tiene que haber confianza para sugerir cambios en ambas direcciones, flexibilidad y predisposición para introducir mejoras. Se tiene que trabajar como lo haría uno solo.

¿Qué deseas transmitir con tus cómics?
Depende de la historia, aunque, en general, me interesa tratar los conflictos internos de las personas y las relaciones con los demás. Los personajes en situaciones extremas, el retrato de lo absurdo, la parte fea de lo humano en contraposición a su mejor cara. Los contrastes me interesan mucho. No importa si es una historia de miedo o una sobre la gran depresión del 29, siempre hay lugar para tratar esos sentimientos que, por otra parte, son muy agradecidos de dibujar.

¿Quiénes han sido tus referentes? y ¿qué otros artistas nos recomiendas?
Desde que empecé como lector, después durante mi aprendizaje y finalmente como profesional, he seguido a muchos autores por un motivo u otro. Creo que los que siempre han perdurado son Alex Toth (al que considero un dibujante excepcional), Harold Foster (autor del Príncipe Valiente y que fue capaz de sumergirme en su mundo cada vez que leía y releía su obra), Carlos Giménez (de quien traté de aprender el dominio de la narrativa) y Josep Mª Beà (quien tiene el extraño don de contar historias imperecederas al paso del tiempo, que soportan varias lecturas y siempre permanecen frescas).
Actualmente hay tal avalancha de autores que resulta difícil recomendar alguno, aunque últimamente disfruto mucho leyendo a Gipi, un autor italiano que tiene la virtud de sumergir al lector en su mundo. No me importa demasiado qué tipo de historia me cuente, lo que me fascina es que me transporte a otro mundo con esa facilidad.

¿Crees que actualmente se está recuperando el mercado del cómic español?
Es una pregunta que todos se hacen y que empieza a ser cansina porque, como parece que nadie se pone de acuerdo, la cuestión vuelve una y otra vez como un boomerang. ¿Qué quiere decir que “se esté recuperando”? ¿Que en lugar de tiradas de 1000 ejemplares se están haciendo de 2000 o 3000? Pues sí, se estará recuperando… pero no es para saltar de alegría. Soy escéptico porque tiendo a compararlo con el período de bonanza que se vivió en los 80 y tal vez sea ese el problema, que no debería compararlo. Tal vez aquello fue un hecho aislado y extraño, que no se repetirá más, y nunca se debió usar como referente.

¿Podrías citar algunas webs/blogs relacionadas con el mundo del cómic que te guste visitar?
A parte de los amigos y colegas de profesión, para ver en qué están trabajando, siempre me gusta leer lo que se publica en http://concdearte.blogspot.com/. Su autor, a quien no tengo el gusto de conocer, es un incansable blogger que cuelga artículos, entrevistas y ensayos de lo más interesantes. Además también es dibujante ¿De dónde saca el tiempo?

Y finalmente ¿Cuáles son tus futuros proyectos?
Trabajo en dos proyectos a la vez, pero uno está aún en el aire y el otro al ralentí. Uno es con guión del brasileño Wander Antunes y transcurre durante la depresión americana del 29 y el otro es sobre el diario que escribió mi padre en la mili, en África, en 1960, bajo la dictadura. Este último es lo más difícil a lo que me he enfrentado nunca; es una historia demasiado personal y me está costando mucho escribir el guión. En este tipo de historias siempre hay una lucha entre la “persona” y el “autor”: uno quiere preservar su intimidad y el otro quiere contar todas las cosas. Ya veremos como termina.

www.jaimemartin.info
http://blog.jaimemartin.info

Entrevista publicada en AyD 108

Comentarios

No se permiten comentarios.