Leer en muros

febrero 27, 2009 por  

Los graffitis o pintadas callejeras han sido considerados por algunos gobiernos (Tony Blair durante su mandato, por ejemplo) como “un mal síntoma” de la sociedad moderna, como las drogas y la violencia irracional.
El graffiti no es sólo una cuestión urbana sino también económica. Algunos  municipios gastan millones de euros al año para limpiar paredes, bancos de plaza, cabinas de teléfonos y estaciones de subterráneo y de tren. 
Sin embargo algunas  campañas de publicidad utilizan la imaginería del graffiti para vender cosas a los jóvenes. Dando por hecho que las pintadas callejeras son parte de su vida.  
La casa encendida de Madrid ha tenido abierta una exposición (hasta el cuatro de Enero) sobre un grupo de artistas norteamericanos que fundaron a principio de los 90 el colectivo Beautiful Losers  y que iniciaron un estilo artístico que no era más que un reflejo de su propio estilo de vida. Influenciados por la subcultura juvenil del skate, graffiti y música independiente, promovieron una nueva forma de comunicarse basada en el uso variado de soportes urbanos pero siempre bajo un mismo léxico iconográfico, una misma estética común. Eran pintores y graffiteros, artistas multimedia y directores de videoclips, todos ellos creadores de imagen que han desarrollado un estilo personal y único, elevando estas manifestaciones callejeras a la categoría de arte.
Algunos  se lamentan de que en Madrid “el arte urbano esté quedando prácticamente reducido a estos actos institucionales. En las calles cada vez se ven menos cosas, pero aparecen artistas “antisistema” de debajo de las piedras en cuanto un banco o una marca pide colaboración.”-Paul M.-
Hay quien sostiene que es la “ilegalidad” lo que le da sentido a la pintada callejera. Pero  hace más o menos un año salió como noticia en la prensa, que las grandes casas de subastas habían apostado por el trabajo de los “grafiteros”. Y que los precios alcanzados por los “Banksy”, el artista callejero británico de reputación internacional, que en su página web http://www.banksy.co.uk/ despotrica contra las subastas de arte urbano por “antidemocráticas” y por “glorificar la avaricia” se afianza cada vez más como opción para invertir en arte. 
De carácter subversivo y provocador, con mensajes de fuerte contenido político y mucho humor, los trabajos de Banksy, cuya verdadera identidad es el secreto mejor guardado del arte actual británico, alcanzan cifras de 300.000 euros en pujas abarrotadas de público, más propio, por cierto del club de Londres más “cool” que de una subasta de arte.
Tiene muchos admiradores pero también muchas voces se alzan contra él, como el colectivo de anarquitectos Space Hijackers que se manifestó frente a una exposición de Banksy para resaltar el irónico uso que el artista hace del imaginario anticapitalista y de protesta, mientras trabaja para grandes empresas y galerías de arte.
¿Por qué nos molesta tanto que los artistas vivan de su arte?

“Banksy, Wall and Piece” Random House

montse@berlin-libros.com
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Publicado en AyD 113

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