MiraRuido
enero 20, 2009 por xavier
MiraRuido es el espacio del vasco Joseba Elorza donde muestra sus trabajos tanto sonoros como visuales, ilustraciones, diseños, canciones, sesiones…
Sus primeros pinitos en la música electrónica son de hace unos 5 o 6 años cuando empezó elaborando básicamente instrumentales para canciones de hip-hop y poco a poco se fue interesando en otros estilos y ritmos.
En la ilustración no lleva más de 3 o 4 años. Desde siempre ha dibujado y garabateado en los bordes de los apuntes de clase, pero el salto a algo que requería más dedicación llegó cuando empezó a trastear con Photoshop en el mac de su hermano. De ahí, poco a poco, fue adquiriendo unos métodos, una técnica y un estilo que desde hace poco le ha permitido dedicarse a ello profesionalmente.
Le apasiona la música electrónica, el downbeat, el trip-hop, el buen hip-hop, el reggae clásico. También los collages, el constructivismo ruso, las formas y los colores simples, la siesta, la comida y su perra Lur, “que es la que me saca de paseo para que no pase tantas horas delante del photoshop” añade.
A la hora de decantarse entre música y diseño nos comenta, “esto es como pedirme elegir entre mi padre y mi madre, o entre el choped y el jamón de york. No lo sé, diría que me muevo por obsesiones, y esas obsesiones a veces me llevan a pasarme días con una ilustración o semanas buscando el sonido que encaje al dedillo con este riff de guitarra o con aquel loop de batería”.
Las dos disciplinas son para él conceptualmente muy parecidas. En ambas se dedica básicamente a coger de aquí y de allí y a intentar darle entonces una entidad propia al trabajo. Y otra de las características que las unen es el hecho de que ambas son según él “interinspiradoras”; esto es, que el propio proceso creativo de una ilustración te acaba inspirando un sonido y viceversa.
En el proceso de creación de ilustraciones, todo comienza con un par de bocetos de las ideas principales. Después llega la hora de buscar las imágenes que se utilizarán en el montaje. “Procuro que sean fotos completamente diferentes unas de las otras; de distintas épocas, diferentes colores, blanco y negro, etc. Después se pasa todo a la sala de operaciones, el Photoshop. Comienza la micro-cirugía. “Procuro empastarlo todo de la mejor manera posible, pero sin obsesionarme, porque no busco un fotomontaje perfecto, sino proyectar una idea o unas sensaciones. Una vez unido todo con una buena composición sólo queda añadir texturas y retocar los colores hasta conseguir la paleta deseada”.
Para las canciones el proceso es parecido. “Coges ese disco tan asqueroso de tu madre y te lo escuchas de cabo a rabo en busca de alguna joyita. La encuentras: una línea de bajo brutal que merece una vida mejor. La sampleas, la recortas y la retuerces. Después toca unir ese bajo con una batería, un sinte o lo que sea. Secuencias todos los elementos en una línea de tiempo y llegas a la temida masterización. Ecualizas, comprimes y vuelves a ecualizar. Te vas a dar una vuelta para quitarte de la cabeza todos esos sonidos residuales que te impiden discernir con claridad. Vuelves al ordenador, vuelves a ecualizar y listo. Ya tienes tu nuevo éxito mundial underground.









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