Pinchan y cortan
enero 13, 2009 por xavier
Ya saben ustedes que ciertas inquietudes musicales y ciertos lenguajes gráficos suelen ir cogidos de la mano a todas partes. Suelen ser, ciertamente, inseparables. Y son absolutamente siameses cuando el artífice musical y el hacedor gráfico coinciden felizmente en la misma persona. Casos hay muchos, aquí y allá.
Aquí tenemos el de Carles Closa aka Txarly Brown. Gran parte de la producción gráfica de este melómano (bien como ilustrador, bien como diseñador) está emparejada con las sonoridades jamaicanas, souleras y grooveras, en forma de flyers, posters, colecciones de camisetas, portadas de discos, revistas, etc. Crea sellos discográficos de los que define tanto la línea sonora como la visual. Realiza exposiciones de sus trabajos en galerías de arte. En fin, que lo hace todo, o casi. Pero es que, además, Txarly Brown dedica el ‘tiempo libre’ a pinchar ésa su ingente colección discográfica, tanto aquí como allá.
Allá tenemos casos parecidos. Espen Horne es noruego y también gasta, o gastaba (en modo experimento o combinado), nombre artístico: Bobby Hughes. En comparación con Txarly Brown, la producción gráfica de Horne es mucho menos prolífica (o quizá simplemente menos conocida aquí, porque, de hecho, Horne es profesor de diseño gráfico allá, en Bergen). En cambio, su producción sonora tiene más repercusión por estos y aquellos lares. Horne ha facturado tres largos de eso que vienen llamando nu-jazz, caracterizados por el amor que tienen los escandinavos hacia las sonoridades rítmicas más cálidas, y por esa pulida perfección que les es inherente. Los trabajos de portada son minimalistas, de líneas contundentes y colores planos: un lenguaje visual que, a día de hoy, ya está sólidamente ligado a la cultura pop y a su expresión acústica.
El tercero de lo casos de estudio que nos ocupan es el de Mr Scruff. Las sesiones, las remezclas y los discos que el británico Andy Carthy lleva haciendo desde mediados de los noventa tienen imagen propia. Mr Scruff no es diseñador gráfico, pero su sonido (la mixtura de soul, hip hop, jazz, electro y lo que se tercie) viene presentado por unos personajes de tira cómica, de trazo naíf y forma de patata, sonrientes e inconfundibles, nacidos de la mano del ‘diyei’. El universo viñeta de Mr Scruff aparece en las portadas de sus discos, en las de sus compilaciones, en sus videos musicales y en su página web.
Deducimos, pues, que los tres pinchadiscos aman la música que escuchan y disfrutan haciéndola saltar a la comba, disfrazándola, dándole vueltas, meciéndola. Los tres le hacen fiesta y los tres le construyen paisajes de formas y colores a medida. Por eso, estos tres casos prácticos son en realidad tres historias de enamoramiento medular en Technicolor y Dolby Surround.

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