Guía Photoshop 12
diciembre 23, 2008 por xavier
Ya se ha ido para imprenta el número 12 de la Guía Photoshop.
Para que conozcais un poco de que trata os copiamos la versión de la editorial. Es la versión antes de ir a maquetación y corrección por lo que puede tener ligeras diferencias con la que saldrá impresa
En el último número de ‘La Guía Photoshop’ nos centramos en las diversas herramientas y técnicas que Photoshop pone a nuestra disposición para alterar la realidad y conseguir que esta sea tal y como nosotros deseamos, sin que por ello tengamos que perder el realismo fotográfico de la imagen.
Pero suponer que el hecho de alterar y manipular la imagen es una técnica que alcanza su punto máximo en la transformación fantasiosa de la realidad es un error. La maestría en la manipulación se consigue en las imágenes que han sido retocadas, sin que sea posible apreciar estos retoques. Mejor aún, la imagen retocada tiene que parecer más real que la original.
El caso más evidente en este tipo de retoque es la fotografía publicitaria donde el objeto fotografiado está profundamente retocado para que parezca más real y apetecible que el que se nos muestra en la fotografía original. Esto es una evidencia a la que estamos tan acostumbrados que incluso la damos por segura. Si vemos una fotografía publicitaria e incluso de moda ya directamente asumimos que ha estado retocada.
Pero hay otro campo en el que el retoque y la manipulación tiene un altísimo nivel y del que no siempre somos conscientes y es el de la fotografía verista, y con este termino no me refiero a la fotografía que parece real sino la que pretende transmitir la realidad tal y como es, es decir, la que pretende ser prueba y reflejo fidedigno de algo que sucedió en el momento de capturar ese instante gracias a un soporte externo fotosensible.
Estos retoques casi nunca los apreciamos. De hecho ni los profesionales son capaces de apreciarlos en la mayoría de los casos y sólo somos conscientes de su existencia cuando por error sale publicada la foto manipulada en un medio y la original no en otro.
Este año hemos tenido muestras de muchos de estos casos y han afectado a los periódicos y agencias de comunicación más importantes de todo el mundo.
Baterías de misiles que se multiplican, anillos en manos de ministras que desaparecen, arrugas y ojeras que se vuelven invisibles, imágenes de bombardeos con edificios no afectados pero en la fotografía totalmente destruidos, personas que desaparecen o aparecen, etc.
Si el fenómeno sigue creciendo nos enfrentaremos a un grave problema pues cuando leemos un periódico, damos categoría de verdad a las imágenes que nos muestra, pues si aplicásemos la duda escéptica y no confiásemos en la veracidad de ninguna imagen, a no ser que nos demostrasen que no ha sufrido retoque, entraríamos en una espiral de duda eterna y ante el dilema de quien certifica al certificador, que pretende validar que la imagen es literalmente imagen no alterada de la realidad. El resultado sería que no podríamos creernos ninguna foto periodística.
Actualmente ya aplicamos una cierta dosis de duda y escepticismo ante la prensa pero la verdad, es que no dudamos totalmente de la imagen, más bien, estamos preparados para que si se demuestra que es mentira, no llevarnos un chasco y nos acercamos a los medios más afines ideológicamente. Pero con la proliferación de la información on-line cada vez será más difícil y más importante certificar que la imagen no ha sido alterada.
Adobe es consciente de este problema y lleva años trabajando en una especialidad llamada algo así como ‘autopsia fotográfica’, cuyo objetivo es crear herramientas que puedan validar si una imagen ha sido alterada.
No certifican que la imagen no ha sido alterada, sino que sólo pueden detectar si ha sido alterada. Es decir, que las herramientas de Adobe no detecten manipulación no significa que no la haya, simplemente que no se ha detectado.
Estas herramientas serán muy útiles en los juzgados para poder determinar con más exactitud la validez o no de una imagen fotográfica como prueba legal, pero también han de servir para que los periódicos y medios de comunicación las apliquen de forma automática, para añadir un membrete más de validación en el material que nos muestran.
Todavía estamos un poco lejos (dos o tres años) de que estas herramientas se generalicen y seguramente entonces se entrará en una espiral ascendente, en la que por cada nueva herramienta de detección creada, unas nuevas técnicas de manipulación aparecerán, que harán de nuevo el trabajo indetectable y forzaran la actualización de nuevo de otras herramientas, etc.
De este apasionante mundo de la manipulación de la fotografía verista es de lo que trataremos en este número de ‘La Guía Photoshop’. La manipulación y transformación no de trazo grueso y grandes dosis de espectacularidad, sino de trazo fino, sutil detalle y gran impacto.
Nos vemos dentro de unos meses con el número 13 de esta guía.


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